Solicita la nulidad del contrato de franquicia al entender que la compañía de clínicas dentales y estéticas lo ha «incumplido de forma sistemática»

Se abre un nuevo frente judicial para la cadena de clínicas dentales y estéticas Vivanta, compañía que opta a 40 millones de euros de ayudas públicas de la SEPI. El Juzgado de Primera Instancia número 86 de Madrid ha aceptado a trámite la demanda de juicio ordinario presentada por un franquiciado que exige a la compañía 440.723 euros de indemnización en concepto de daños y perjuicios.

El demandante, que posee una clínica en Vinaroz (Castellón), solicita la nulidad del contrato de franquicia suscrito entre las dos partes en enero de 2018 al entender que Vivanta lo ha «incumplido de forma sistemática», y que este incumplimiento «ha supuesto la ruina» de su negocio.

«El contrato de franquicia es nulo de pleno derecho porque se indujo a mi mandante con dolo y mala fe a firmarlo, haciéndole creer que Vivanta era lo que no es», afirma el escrito admitido a trámite por el juzgado, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE. El Grupo Vivanta fue conformado en 2017 por el fondo Portobello Capital mediante la adquisición de las marcas y clínicas de Unidental, Grupo Láser 2000, Dr. Senís, Plénido y Avandent.

La firma de private equity presidida por Íñigo Sánchez Asiaín, que se proponía entonces crear el grupo dental líder de España, con 250 clínicas repartidas por todo el país, libra desde 2019 en los juzgados una guerra judicial contra sus antiguos socios minoritarios en Vivanta, con varios casos penales y mercantiles abiertos y otros archivados. Acusan a Portobello, entre otros delitos, de presunta estafa y falsedad documental.

En este nuevo pleito que ha llegado al Juzgado de Primera Instancia número 86 de Madrid, el demandante -antiguo franquiciado de Unident- asegura que suscribió el contrato con Vivanta en enero de 2018 «en la creencia de que era un franquiciador con experiencia contrastada en el mercado, con un know how y un modelo específico y diferenciado que distinguía a Vivanta de cualquier otro modelo de franquicia en el sector dental».

Fuentes de Vivanta señalan que la compañía ya ha contestado a la demanda. Entienden que no está ajustada a derecho

Sin embargo, a pesar de los compromisos suscritos, entiende que Portobello acabó creando en Vivanta una suerte de «franquicia Frankenstein» sin los servicios, inversiones y protocolos propios de un modelo de franquicia. Motivo por el que alega en su demanda que Vivanta ha «incumplido de forma sistemática» el contrato suscrito entre las dos partes, causando una caída notable en la facturación de su negocio.

«El franquiciador no ha desarrollado ninguna red de franquicias, ni en régimen de franquicia ni tampoco en régimen de propiedad, ni tampoco existe un sistema Vivanta y mucho menos existe una imagen de reputación ni metodología», añade.

Pierde casi la mitad de su facturación

«Falta de know-how, ausencia de formación, de gestión, de asistencia permanente, de publicidad, de notoriedad de marca y un largo etc., que han producido que el negocio de mi cliente pase de facturar en el año 2017 la suma de 396.000 euros cuando aún pertenecía a Unidental a la cifra de 203.189 en el año 2019 cuando ha pasado a formar parte de Vivanta», indican los abogados del franquiciado en la demanda.

El escrito afirma que hasta mayo de 2018, cuando cambió los rótulos de la marca Unident por los de Vivanta, su clínica estaba facturando una media de 34.957 euros al mes. Sin embargo, a partir de entonces, pasa a facturar una media de 17.000 euros mensuales durante el resto de 2018. En 2019, siempre según la denuncia, facturó una media de 25.453 euros mensuales, frente a la estimación de 39.930 euros al mes que había hecho Unidental para la misma clínica durante ese ejercicio. La denuncia atribuye la caída de la facturación a la pérdida de pacientes bajo la nueva marca, un 40% desde mayo de 2018.

Fuentes de Vivanta señalan a THE OBJECTIVE que la compañía ya ha contestado a la demanda que estudia el Juzgado de Primera Instancia número 86 de Madrid. Entiende que no está ajustada a derecho. La compañía no hace declaraciones al respecto, ya que se trata de una disputa comercial que se encuentra sub iúdice en la correspondiente instancia judicial.

Tras registrar pérdidas por 20,13 millones de euros a cierre de 2019, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil y consultadas por este diario a través de la herramienta Insight View, Vivanta remodeló su accionariado a finales de 2020 dando entrada al fondo especializado en deuda Ares Management y al banco francés BN Paribas. Mediante un canje de deuda por capital valorado en 200 millones de euros pasaron a controlar, respectivamente, un 76% y un 8% del grupo dental. Portobello, que aún conserva el 15%, presentó entonces un plan de negocio para elevar un 30% la facturación durante los próximos tres años, hasta los 200 millones de euros en 2024, según adelantó Expansión.

Vivanta cuenta con alrededor de 200 clínicas repartidas por toda España, frente a las casi 250 que tenía antes de la pandemia. Además, cuenta con una plantilla de alrededor de 2.000 trabajadores tras realizar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que implicó la salida de 278 personas de la compañía, que quiere centrarse en su negocio dental y ha puesto a la venta su división de medicina estética.

 

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